domingo, 28 de junio de 2026

Menoría viva y relatos que trascienden el tiempo.

















Le damos la bienvenida a una propuesta audiovisual concebida para preservar la memoria histórica, cultural y humana mediante relatos que trascienden generaciones y fronteras. Invitamos a explorar nuestro catálogo de producciones documentales, desarrolladas con rigor periodístico, sensibilidad social y profundidad narrativa, orientadas al rescate de la identidad de los pueblos y de los acontecimientos que forman parte de nuestra memoria colectiva. 
Nuestra esencia y compromiso
Somos custodios de la memoria viva. Entendemos nuestra labor no únicamente como una producción audiovisual, sino como un acto permanente de resistencia contra el olvido. Nos dedicamos a preservar los acontecimientos y testimonios que definen quiénes somos, evitando que el paso del tiempo borre las huellas de nuestra identidad colectiva.
El rigor constituye nuestro principal compromiso ético. Nuestra mirada se fundamenta en la honestidad periodística, abordando cada tema con la profundidad necesaria para ofrecer un retrato fiel, equilibrado y transparente de la realidad.

Nuestra trayectoria, consolidada desde el 29 de agosto de 2012, se desarrolla bajo los más altos estándares de legalidad y profesionalismo, respaldada oficialmente por la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), mediante el Registro No. 333243.
La dignidad humana ocupa el centro de nuestra narrativa. Cada proyecto es un ejercicio de respeto hacia sus protagonistas, donde los testimonios prevalecen sobre la espectacularidad y la sensibilidad se impone a cualquier artificio.

Nuestra vocación de servicio trasciende la realización audiovisual. Aspiramos a proporcionar a la ciudadanía herramientas que eduquen, inspiren y promuevan la reflexión crítica, contribuyendo así al fortalecimiento cultural y a la construcción de una sociedad más consciente.

Somos guardianes de la esencia dominicana con proyección universal. Creemos firmemente que nuestras raíces, nuestra historia y nuestros valores poseen una relevancia que merece formar parte del diálogo global.
Construimos un archivo histórico con visión de permanencia. Registramos hoy los acontecimientos que permitirán a las futuras generaciones comprender sus orígenes, sus desafíos y sus conquistas, garantizando que la herencia de nuestro tiempo permanezca viva y accesible para quienes vendrán después.

PRESIDENTE DEL CONSEJO DIRECTIVO
Cesáreo Silvestre Peguero
Director General y Fundador

MIEMBROS DEL CONSEJO DIRECTIVO
José Rafael Sosa
Director de Orientación y Logística

Gladys Martínez
Directora de Contenido

Jeremy Rodríguez
Director de Edición y Postproducción

Ramón Gómez
Director Jurídico y de Relaciones Institucionales

Esteban De Los Santos 
Director Administrativo y de Gestión Financiera

Erick Marmolejos Santana
Director de Relaciones Públicas y Comunicación Institucional

El Consejo Directivo de Documentales Reales S.A. desarrolla sus funciones bajo principios de ética, responsabilidad, transparencia y compromiso social, promoviendo la producción de contenidos audiovisuales que contribuyan al fortalecimiento de la memoria histórica, los valores humanos y la identidad cultural de la República Dominicana.

Contacto
Teléfono: 809-517-1807
Correo electrónico: algomasquenoticias@gmail.com



El camino del documental

Por Cesáreo Silvestre Peguero








1. Al momento de documentar, es necesario investigar; con esfuerzo y dedicación se logra buena producción.

2. Se requiere indagar,
verificar y contrastar;
las fuentes hay que confirmar,
no es asunto de inventar.

3.Un buen documentalista
no se queda en la superficie;
llega al fondo de la realidad
sin improvisar jamás.

4.Detrás de cada historia
debe existir buen sustento,
respaldado en argumentos
que den fuerza al documento.

5,La inteligencia artificial
ofrece cierta teoría;
pero no es igual teorizar
que tenerse que fajar.

6.. Capturar imágenes con calidad
requiere rigor y habilidad;
con ética y profesionalidad,
siempre de frente a la verdad.

7. Hay que asumir responsabilidad
al momento de documentar;
que la objetividad
nunca nos vaya a faltar.
Se requiere precisión,
dedicar tiempo a la edición;
porque un documental de calidad
debe reflejar la verdad.

¿Por qué pocos periodistas aplican para realizar documentales audiovisuales?

Por Cesáreo Silvestre Pegueroalgomasquenoticias@gmail.com 


1. El género exige gran dedicación, y verdadera vocación.
2.​ Se requiere firme convicción, junto a sólida preparación.

3.​ Implica independencia de criterio, y evita todo cautiverio.

4.​ Demanda buenos principios, y actuar con gran sacrificio.

5.​ Exige carácter aguerrido, sin doblez ni ser bandido.

6.​ Se requiere tener amor a la historia, y rescatar la memoria.

7.​ El documentalista forja legado, con entrega y gran agrado.

Cesáreo Silvestre Peguero presenta El documental como memoria y voz y reivindica la preservación de la memoria histórica

Santo Domingo. El periodista, escritor y productor audiovisual Cesáreo Silvestre Peguero puso en circulación su tercera obra literaria, El documental como memoria y voz, una guía especializada dirigida a estudiantes, docentes, investigadores, periodistas, cineastas, productores audiovisuales, gestores culturales, historiadores, archivistas y creadores comprometidos con la investigación, la preservación de la memoria histórica y la producción de obras que contribuyan a fortalecer la identidad y el patrimonio cultural de la República Dominicana.

La presentación se realizó en la Sala Aída Cartagena Portalatín de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, en un acto dedicado a la memoria del cineasta René Fortunato, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. La ceremonia reunió a representantes de los sectores cultural, académico, periodístico y audiovisual, así como a productores de televisión, estudiantes de cinematografía, escritores, gestores culturales e invitados especiales.

La mesa de honor estuvo integrada por el coordinador general de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, Aquiles Javier; el autor de la obra, Cesáreo Silvestre Peguero; Matty Vásquez, viuda de René Fortunato; Sandra Fortunato, hermana del reconocido cineasta; y el escritor, cantautor y gestor cultural Félix Ramírez Sepúlveda.










La ceremonia fue conducida por la comunicadora, escritora y gestora cultural Nuxicy de León, quien abrió la actividad con una reflexión dedicada a la importancia de la memoria y la cultura. Como parte del programa, Félix Ramírez Sepúlveda interpretó una canción en homenaje a René Fortunato, mientras que fueron presentadas dos composiciones de la autoría de Cesáreo Silvestre Peguero y un breve video que exhibe la mística y los ideales de nuestra productora audiovisual, Documentales Reales S.A.




Al agradecer la dedicatoria del libro, Matty Vásquez destacó el significado del homenaje rendido a René Fortunato y valoró el reconocimiento a una vida consagrada a rescatar la historia nacional a través del cine.

Uno de los momentos más relevantes del acto fue la lectura del prólogo de la obra, escrito por el crítico de cine, periodista y gestor cultural José Rafael Sosa, cuya presentación estuvo a cargo de Aquiles Javier. En ese texto, Sosa define la publicación como un valioso aporte a la bibliografía cinematográfica dominicana y resalta su contribución al estudio del cine de no ficción como instrumento para conservar la memoria y fortalecer la conciencia histórica.

Durante su discurso, Cesáreo Silvestre Peguero explicó que el libro nace con el propósito de ofrecer una herramienta práctica para quienes desean desarrollar proyectos audiovisuales sustentados en la investigación, el rigor profesional, la ética y el compromiso con la verdad.

El autor afirmó que preservar los acontecimientos de una sociedad constituye una responsabilidad con las generaciones presentes y futuras, porque permite conservar testimonios, experiencias y hechos que forman parte del patrimonio histórico de los pueblos.

Asimismo, expresó la necesidad de que las políticas públicas otorguen mayor respaldo a las producciones dedicadas a documentar la realidad nacional, al considerar que estas representan un valioso recurso para la educación, la cultura y la construcción de la memoria colectiva.

"El cine de no ficción merece ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas culturales del Estado dominicano. Respaldarlo es fortalecer la memoria nacional", expresó.

La publicación rinde, además, un tributo a René Fortunato, considerado uno de los más importantes exponentes del cine histórico dominicano, cuya obra continúa siendo un referente para quienes creen en el poder de la imagen como testimonio de la historia.

Con 24 capítulos, El documental como memoria y voz desarrolla temas relacionados con la investigación, la planificación, las entrevistas, la narrativa audiovisual, los principios éticos, la producción, la edición y el papel del cine de no ficción como medio para registrar y preservar la realidad, convirtiéndose en una obra de consulta para estudiantes, docentes, periodistas, productores y creadores interesados en esta disciplina.

Con esta publicación, Cesáreo Silvestre Peguero consolida su aporte a la literatura especializada sobre producción audiovisual y reafirma una trayectoria de más de tres décadas dedicada al periodismo, la investigación y la preservación de la memoria histórica mediante iniciativas orientadas al fortalecimiento de la cultura y la identidad dominicanas.


Palabras de puesta en circulación

Cesáreo Silvestre Peguero
Periodista, escritor y productor audiovisual
Autor de El documental como memoria y voz

Buenas noches.

Es un honor acompañarlos en la puesta en circulación de esta obra, concebida como una guía y material didáctico que destaca el valor del documental como herramienta de investigación, formación y preservación de nuestra memoria.

La historia no se construye únicamente desde los documentos oficiales. También nace en las calles, en la voz de la gente, en sus luchas, esperanzas y experiencias. Allí reside la esencia de nuestra identidad.

Este libro busca despertar el interés por registrar los acontecimientos de nuestro tiempo y poner esa experiencia al servicio de quienes desean hacer del audiovisual un instrumento para comprender y preservar nuestra realidad. Es también un reconocimiento a quienes han dedicado su vida a resguardar la memoria colectiva. Un pueblo que conoce su pasado comprende mejor su presente y fortalece su porvenir.

Expreso mi profundo agradecimiento al periodista, escritor y destacado gestor cultural José Rafael Sosa, por honrar esta obra con un prólogo de extraordinaria profundidad y sensibilidad. De igual manera, agradezco al periodista y documentalista Eris Cabral, por su decidido respaldo y la confianza depositada en esta iniciativa, gestos que fortalecieron mi compromiso de llevar esta obra hasta su publicación.

Dedico este trabajo al maestro René Fortunato, cuya trayectoria abrió un camino ejemplar para el documental histórico dominicano. Su legado sigue inspirando a quienes creemos que la imagen y el testimonio también escriben la historia.

Y a mi hijo, Raydel Silvestre Rambalde, inspiración permanente de mi esfuerzo, gracias por comprender las horas que este proyecto nos demandó. Le pido disculpas por el tiempo que dejé de compartir con él; parte de esta obra también le pertenece.

Agradezco al honorable director de la Biblioteca Nacional, el escritor, periodista y académico Rafael Peralta Romero, por recibirnos en esta institución, símbolo del conocimiento y del patrimonio cultural de la nación.

Durante más de catorce años, Documentales Reales S. A. ha investigado, producido y difundido obras orientadas al rescate de nuestra memoria histórica. Ha sido una labor constante, realizada con recursos limitados, pero con la convicción de que preservar la historia es un deber con la sociedad.

El documental merece ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas culturales del Estado dominicano. No puede seguir siendo una expresión de escaso respaldo institucional cuando constituye una herramienta para educar, fortalecer la identidad y preservar la memoria nacional. Corresponde al Ministerio de Cultura y a la Ley de Cine crear condiciones que permitan el desarrollo de la producción documental y brindar oportunidades reales a iniciativas como Documentales Reales S. A., comprometidas con la investigación, la conservación y la difusión de nuestro patrimonio histórico y cultural. Respaldar el documental es fortalecer la memoria nacional.

El documental no pertenece únicamente a los cineastas. Es una responsabilidad compartida, porque nos ayuda a comprender quiénes somos y evita que el olvido borre aquello que define nuestra identidad. Si este libro despierta en las nuevas generaciones el interés por investigar, documentar y valorar nuestro pasado, consideraré alcanzado su propósito.

Esta noche no solo ponemos en circulación un libro. También reafirmamos una convicción: la memoria de un pueblo solo perdura cuando alguien decide preservarla. Ese es el compromiso que hoy asumimos y el legado que aspiramos a dejar a las futuras generaciones.

Muchas gracias.

José Rafael Sosa define a Cesáreo Silvestre como un “Quijote cultural” en el prólogo de su nuevo libro

Santo Domingo, República Dominicana. El reconocido periodista, escritor, crítico de cine y gestor cultural José Rafael Sosa ha ofrecido una significativa valoración sobre la trayectoria intelectual y cultural de Cesáreo Silvestre Peguero en el prólogo de la obra

El documental como memoria y voz, libro que será puesto en circulación el próximo viernes 17 de julio de 2026, a las 6:00 de la tarde, en la Sala Aída Cartagena Portalatín de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña.
En un extenso ensayo titulado La urgencia de la memoria, Sosa destaca la importancia del documental como herramienta para preservar la historia, rescatar las voces de los pueblos y fortalecer la conciencia colectiva de las naciones. Al referirse al autor de la obra, José Rafael Sosa resalta que Cesáreo Silvestre Peguero ha desarrollado una trayectoria de más de tres décadas caracterizada por el compromiso con la memoria social, la dignidad humana y la preservación histórica de las comunidades.
El prologuista subraya además la labor realizada por Silvestre desde San Pedro de Macorís, destacando su papel como periodista, escritor, productor documental y promotor cultural. Según expresa, su trabajo ha estado orientado a rescatar testimonios, documentar experiencias humanas y preservar acontecimientos que forman parte del patrimonio histórico y social de la República Dominicana.

En el texto, Sosa reconoce también los aportes de Cesáreo Silvestre a través de iniciativas como el periódico El Informe del Este, la productora audiovisual Documentales Reales S.A. y la Fundación Periodismo con Sentido, instituciones creadas con el propósito de fortalecer la comunicación responsable, la memoria histórica y la promoción cultural.
Respecto a la obra, José Rafael Sosa considera que El documental como memoria y voz llena un vacío importante dentro de la bibliografía cultural dominicana y caribeña, al presentar una reflexión profunda sobre el valor del cine documental como instrumento de preservación histórica y conciencia social.

A juicio del destacado crítico cinematográfico, el libro constituye un aporte significativo al estudio y desarrollo del documental dominicano y un reconocimiento al legado de figuras fundamentales del cine nacional, entre ellas René Fortunato, cuya trayectoria ocupa un lugar central dentro de la investigación desarrollada por el autor.
Uno de los conceptos más relevantes expresados en el prólogo señala que “la cámara no solo registra la luz, sino que captura el alma y la conciencia de una época”, definición que resume la visión del documental como vehículo de memoria y herramienta para combatir el olvido colectivo.
De igual manera, José Rafael Sosa destaca que la labor desarrollada por Cesáreo Silvestre Peguero adquiere un valor especial por haber sido realizada desde San Pedro de Macorís, lejos de la urbe capitalina y de los principales escenarios donde tradicionalmente se concentra la actividad cultural del país. A su juicio, esta trayectoria demuestra que el compromiso con la memoria histórica, la investigación y la cultura puede trascender las fronteras geográficas y generar aportes significativos para toda la nación.

La valoración culmina con una de las expresiones más emotivas del texto, cuando José Rafael Sosa define a Cesáreo Silvestre Peguero como un “Quijote cultural solitario y provinciano”, destacando su perseverancia, su vocación de servicio y su compromiso con la preservación de la memoria histórica desde las provincias del país.

La puesta en circulación de la obra tendrá además un profundo significado cultural al estar dedicada a la memoria del destacado cineasta dominicano René Fortunato, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. Como parte del programa serán presentadas dos canciones escritas por Cesáreo Silvestre Peguero en homenaje al reconocido documentalista, mientras que el cantautor Félix Ramírez Sepúlveda interpretará, acompañado de su guitarra, una composición dedicada a quien es considerado uno de los más importantes realizadores cinematográficos de la República Dominicana.
La actividad reunirá a personalidades de la cultura, el cine, la literatura, la comunicación y la academia, en una jornada de reflexión sobre la importancia del documental como instrumento de investigación, educación, preservación histórica y construcción de memoria colectiva.
La obra El documental como memoria y voz se proyecta como una contribución relevante al pensamiento cinematográfico dominicano y un reconocimiento al papel que desempeña el documental en la construcción de la identidad, la memoria y la conciencia de los pueblos.
Por la profundidad de sus reflexiones sobre el cine documental, la memoria histórica y la trayectoria de su autor, recomendamos la lectura íntegra del prólogo escrito por José Rafael Sosa, considerado una de las voces más autorizadas de la crítica cinematográfica y la gestión cultural dominicana.
A continuación, presentamos el texto completo del prólogo de la obra El documental como memoria y voz.


PRÓLOGO

La urgencia de la memoria


Este libro corresponde a un acto del autor de agradecimiento a la vida, a quienes le procrearon, a quienes le formaron y a quienes han prestado apoyo a los proyectos que encamina. El autor cree que la historia de los pueblos no se escribe únicamente con los decretos oficiales de los gobiernos ni con las frías actas que reposan en los archivos estatales.

Se escribe, fundamentalmente, en la vibración de sus voces colectivas, en los pliegues de sus dolores compartidos y en los destellos de sus gestas anónimas.
Sin embargo, el tiempo es un enemigo voraz. Frente a la erosión del olvido y la tentación institucional de reescribir el pasado, surge el cine de realidad no como un mero ejercicio de entretenimiento, sino como un acto de pura resistencia.

El libro que el lector sostiene entre sus manos, inteligentemente titulado El Documental como memoria y voz, viene a llenar un vacío teórico y crítico fundamental en la bibliografía cultural caribeña.
Su tesis central es tan transparente como urgente: el género documental es, en sí mismo, un resguardo ético y estético; una trinchera cinematográfica donde la verdad histórica encuentra un refugio contra la amnesia colectiva. A través de sus páginas, el autor nos recuerda que la cámara no solo registra la luz, sino que captura el alma y la conciencia de una época.

Para la República Dominicana, esta reflexión no es un lujo académico; es una necesidad de primer orden.
Nuestra cinematografía, nacida al amparo de las primeras décadas del siglo XX, encontró muy temprano en el registro de lo real su primera razón de ser. Antes de que el cine de ficción lograra establecer una industria, el país ya sentía la pulsión de filmar su propia verdad.
Pensar en los cimientos de nuestra memoria fílmica obliga a convocar nombres imprescindibles que, mucho antes de la explosión contemporánea de los años ochenta, arriesgaron recursos y talento para legarnos un testimonio visual de la nación.

Desde los trabajos fundacionales de pioneros como Francisco Arturo Palau, pasando por los noticieros e incipientes registros de mediados de siglo, la verdadera madurez del cine de no-ficción comenzó a fraguarse en la post-guerra y los convulsos años sesenta y setenta. Es imperativo rescatar la labor de cineastas de la talla de
Max Pou, cuyas cámaras capturaron momentos cruciales de la transición democrática; el invaluable aporte de
Eduardo Palmer, quien documentó con precisión periodística los frentes de la Revolución de Abril de 1965; o el compromiso militante e intelectual de figuras como Silvano Lora y los colectivos cinematográficos que entendieron el contra-documental como un arma de denuncia social y política frente a la represión de la época. Ellos sembraron la semilla de un cine con conciencia, demostrando que la imagen filmada era un documento social inalienable.

Es sobre este suelo fértil donde la figura de René Fortunato emerge con un peso específico e indiscutible. Fortunato no solo recoge esa antorcha, sino que se convierte en el gran arqueólogo visual de la contemporaneidad dominicana. Con una tenacidad de orfebre, transformó el celuloide en una herramienta de desmitificación histórica.
Sus obras capitales —desde la emblemática Abril: La trinchera del honor, pasando por la monumental trilogía sobre El poder del jefe, hasta sus agudas disecciones sobre los doce años de Joaquín Balaguer— marcaron un hito definitivo.
Al rescatar del polvo y el silencio los archivos fílmicos nacionales y extranjeros, Fortunato le devolvió al pueblo dominicano los rostros, los discursos y las verdades que el poder pretendía clausurar. Su obra demostró que el documental, cuando está guiado por el rigor, deja de ser un archivo pasivo para transformarse en una fuerza viva y movilizadora de la conciencia pública.

El gran acierto de este volumen estriba en su capacidad para articular este complejo mapa histórico con una sólida armadura conceptual, y es aquí donde relumbra la impronta de su autor. Cesáreo Silvestre Peguero no aborda este análisis desde la distancia fría del espectador fortuito. Lo hace con la sensibilidad, el temperamento y la hondura que caracterizan su condición de ser, por derecho propio, el más destacado gestor cultural de su natal provincia de San Pedro de Macorís.
Desde esa mítica tierra de poetas, peloteros y cañaverales —región que históricamente ha insuflado vanguardia y letras a la identidad nacional—, Cesáreo Silvestre ha levantado una labor encomiable de animación, rescate y defensa de nuestras manifestaciones artísticas.
Su arraigo en las tradiciones macorisanas y su visión cosmopolita de la cultura le permiten entender el cine no como un fenómeno aislado, sino como la extensión natural de la literatura y la memoria de un pueblo.
Su fascinación e interés por el género cinematográfico documental se traducen en estas páginas en una prosa lúcida, pulcra y apasionada. Pero más allá de su agudeza teórica, lo que verdaderamente ennoblece esta obra es la profunda generosidad intelectual de su autor.
En un medio cultural donde a veces impera el recelo, Cesáreo Silvestre se desprende de cualquier protagonismo para volcar sus mejores adjetivos, su respeto y un riguroso reconocimiento a la trascendental labor de René Fortunato.
Al situar la obra de Fortunato en la cúspide del análisis, el autor da una lección de humildad crítica y patriotismo cultural, entendiendo que hacer justicia a los grandes documentalistas es, en última instancia, hacer justicia a la historia misma de la República Dominicana.
Entregar a la luz pública un volumen de la dimensión de Documental como memoria y voz es un acto de desprendimiento que merece el más alto encomio de las letras y la intelectualidad contemporánea.
¿Quién es el autor?
Cesáreo Silvestre Peguero es un periodista, escritor y productor documental dominicano que ha dedicado su vida a una comunicación comprometida con la memoria social, la dignidad humana y la preservación histórica de las comunidades. Su trayectoria, desarrollada durante más de tres décadas, se ha caracterizado por la ética profesional, la sensibilidad social y una visión del periodismo que trasciende la simple difusión de noticias para convertirse en una herramienta de orientación, reflexión y conciencia colectiva.

Cree que el periodismo siempre ha estado vinculado a la convicción de que la sociedad no debe limitarse únicamente a recibir información, sino también tener voz dentro del debate público.
Fundó el periódico El Informe del Este el 8 de julio del año 2000.
En el año 2012 puso en circulación su primer libro, Periodismo Con Sentido, obra centrada en la responsabilidad ética y social de la comunicación.
Ese mismo período dio origen a Documentales Reales S.A., promotora audiovisual orientada a preservar la memoria histórica, rescatar testimonios sociales y documentar experiencias humanas que muchas veces quedan fuera de los grandes escenarios mediáticos y preside la Fundación Periodismo con Sentido, entidad dedicada a promover la ética informativa y la formación responsable de los comunicadores.

En tiempos en los cuales la inmediatez efímera de las redes digitales amenaza con disolver nuestra capacidad de contemplación y juicio crítico, el esfuerzo de Cesáreo Silvestre se erige como un faro de rigor y lucidez desde el Este del país para toda la nación.
Este libro está llamado a convertirse en un referente obligatorio, en una brújula teórica y, sobre todo, en un recordatorio permanente de que un pueblo que preserva sus imágenes es un pueblo dueño de su propio destino.
Vaya nuestro más sincero y cálido reconocimiento a Cesáreo Silvestre Peguero por este valioso y definitivo legado a la cultura nacional. Queda el lector invitado a recorrer estas páginas con el espíritu dispuesto al asombro, a la justicia histórica y a la memoria.
Cual Quijote cultural solitario y provinciano, sin estar en el centro mediático capitalino, Cesáreo Silvestre Peguero cumple con su aporte y su responsabilidad histórica como testigo de su tiempo. Como participante de los procesos de su existencia. A él, el mismo concepto con que iniciamos: las gracias, dichas desde el fondo del alma.

 José Rafael Sosa, critico de cine, gestor cultural y periodista


Llaman a convertir el cine documental en una prioridad nacional para fortalecer la memoria histórica y formar una nueva generación de documentalistas





Santo Domingo.– Tras la publicación del libro El documental como memoria y voz, el periodista, escritor y productor audiovisual Cesáreo Silvestre Peguero, presidente de la productora audiovisual Documentales Reales S.A.,

hizo un llamado a convertir el cine documental en una prioridad nacional e invitó al Estado, las instituciones públicas y privadas, la academia, los medios de comunicación, el sector cultural, el empresariado y a la sociedad dominicana, dentro y fuera del país, a asumir un compromiso colectivo para fortalecer la investigación, la producción, la preservación y la difusión del documental como herramienta esencial para proteger la memoria histórica, consolidar la identidad nacional y salvaguardar el patrimonio cultural de la República Dominicana. El comunicador sostuvo que el documental constituye uno de los instrumentos más valiosos para registrar los acontecimientos que marcan la vida de un pueblo, preservar testimonios de alto valor histórico y construir un legado audiovisual para las presentes y futuras generaciones, por lo que entiende que debe ocupar un lugar prioritario dentro de las políticas públicas relacionadas con la cultura, la educación y el desarrollo de la industria cinematográfica.
Explicó que su libro El documental como memoria y voz,
concebido como manual y guía de producción documental, busca aportar a la formación de estudiantes, docentes, periodistas, investigadores, cineastas, productores audiovisuales, historiadores, archivistas y gestores culturales, al tiempo que sirva como punto de partida para impulsar un movimiento nacional en favor del cine documental dominicano.
Como parte de esa visión, anunció su interés de promover el documental en estudiantes de escuelas públicas y privadas, así como en universidades de todo el país, despertando en niños, adolescentes y jóvenes el interés por investigar, documentar y narrar la realidad nacional mediante el lenguaje audiovisual. Asimismo, planteó la creación de un Concurso Nacional de Cine Documental Estudiantil, orientado a descubrir y formar nuevos talentos capaces de asegurar el relevo generacional del documental dominicano, convencido de que el país necesita sembrar desde las aulas una cultura de investigación, creatividad y compromiso con la memoria histórica. Silvestre Peguero afirmó que esta iniciativa solo podrá consolidarse con el respaldo del Ministerio de Cultura, la Dirección General de Cine (DGCINE), el Ministerio de Educación (MINERD), el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT), el Archivo General de la Nación, la Cinemateca Dominicana, la Dirección General de Bellas Artes, la Academia Dominicana de la Historia, las universidades, las escuelas de cine, los centros de investigación, los medios de comunicación, el sector empresarial y las organizaciones culturales, por lo que exhortó a estas instituciones a asumir esta propuesta como una causa nacional y a respaldarla con acciones concretas que garanticen su permanencia. Manifestó que uno de los principales objetivos es dar continuidad al legado del fenecido cineasta René Fortunato, cuya obra transformó el documental histórico dominicano y demostró que el cine de no ficción constituye una herramienta para educar, investigar y preservar la memoria colectiva. Recordó que su propia vocación como documentalista nació inspirada en ese ejemplo y expresó su deseo de que esa misma inspiración alcance ahora a miles de jóvenes dominicanos llamados a escribir un nuevo capítulo en la historia del documental nacional. En ese propósito consideró fundamental la integración de personalidades de reconocida trayectoria como el periodista y escritor José Rafael Sosa, crítico de cine y gestor cultural; Euris Cabral, documentalista y comunicador; Huchi Lora, referente del periodismo nacional; e Iván Ruiz, productor, innovador de la televisión dominicana y director de la televisión estatal, junto a otros profesionales e instituciones comprometidos con el desarrollo cultural, educativo y audiovisual del país. El presidente de Documentales Reales S.A. precisó que esta iniciativa no procura protagonismos personales, sino multiplicar las oportunidades para que surjan nuevos realizadores capaces de fortalecer el cine documental dominicano y enriquecer el patrimonio audiovisual nacional. "Una nación que forma documentalistas fortalece su memoria, protege su identidad y garantiza que su historia sea contada con rigor, sensibilidad y compromiso para las futuras generaciones", afirmó. "Nuestro mayor desafío no es producir más documentales, sino formar más documentalistas. René Fortunato inspiró mi vocación y hoy ejerzo ese compromiso convencido de que su legado debe seguir vivo en quienes decidan recorrer este mismo camino. El mejor homenaje que podemos rendirle es despertar en las nuevas generaciones el interés por investigar, documentar y preservar nuestra memoria histórica. Aspiro a que este proyecto una voluntades y convierta el documental en una verdadera política de Estado para beneficio de toda la sociedad dominicana", expresó el periodista, escritor y reconocido documentalista Cesáreo Silvestre Peguero. Finalmente, hizo un llamado especial al Ministerio de Cultura para que valore y respalde esta iniciativa impulsada por Documentales Reales S.A., convencido de que representa una oportunidad para fortalecer la formación audiovisual, ampliar la producción de documentales de no ficción y consolidar una política cultural que garantice la preservación de la memoria histórica mediante el surgimiento de nuevos talentos comprometidos con la identidad y el patrimonio nacional. Concluyó invitando a las instituciones convocadas, a los medios de comunicación, a las universidades, a los gestores culturales, a la comunidad dominicana residente en el exterior y a toda la ciudadanía a convertir esta propuesta en un proyecto compartido que trascienda generaciones y permita que el cine documental ocupe el lugar que merece como instrumento de educación, investigación, memoria histórica y desarrollo cultural de la República Dominicana.

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